martes, 9 de diciembre de 2008

Latex blanco y una poli-sexosa-look-sadomaso

Pinchi mente...
De verdad que solitos nos hacemos sufrir bastante; no necesitamos más enemigos ni problemas, basta con una mente lo suficientemente imaginativa y flagelatoria para tener bastante...

Hoy por la mañana, mientras estaba en la oficina de policía sacando mi permiso de residencia justamente comprobé esto de que la mente vuela más rápido que cualquier caza-bombardero gringo.

-Sientese y espere aquí- me dijo el poli barrigón mientras me señalaba una horrible silla mitad verde, mitad color gris-sucio del forro que se asomaba.


No tuve que esperar mucho. Al poco tiempo apareció la mujer policía que tendría que atenderme; sin poder llegar a decir que era bonita, era bastante atractiva -sexosa diríamos en México-. Llevaba puestos unos pantalones oscuros pegados-pegados-pegados, como envueltos al alto vacío (probablemente sea un tratamiento anti-várices), una chamarra de policía en cuero negro y pelo oscuro y suelto, y sobretodo una actitud de femme fatale inspirada en Rosa Gloria Chagoyán cuando la hizo de "La Guerrera Vengadora 2". En pocas palabras le faltaba solo el gorrito de poli para poder haber sido un personaje sado-maso de cualquier peli porno -onda Chip's (Patrulla motorizada)- de los 80's.


Han de pensar que me la pase divertidísimo.....

NO-NO-NO-NO-NO...


Probablemente en cualquier otra situación una poli-sexosa-look-sadomaso hubiera sido bastante jocoso.... No Banda, no es el caso: ¡Estaba sacando mi permiso de residencia! ya de por sí uno viene nerviosón porque siempre existe la posibilidad de que un funcionario mamerto te regrese a tu país con todo y gallinas y marranos (que afortunadamente los deje en mi corralito de Gomez Parrancho).


No hago el cuento largo, me puse nerviosísimo y nomas el toscano nunca me salió y pues que le hablo a la poli-sexosa-look-sadomaso en un castilla que ni siquiera yo entendí al momento. Más bien una mezcla entre mixteco -que no hablo- con mi norteño aderezado con un disque acento onda Tiziano Ferrro... pfffff... si el término se oye mal imaginense la monstruosidad del dialecto...


De verdad que no sé que causas del universo hicieron que la poli-sexosa-look-sadomaso me entendiera. Y así se pasaron los primeros 15 minutos, entre la entrevista, enseñar mis papeles, las copias de mis papeles, firmar hojas, más papeles, disque hacer como si estuviera tranquilo y decirle a mi cerebro que no le viera las piernas.

En eso, la poli-sexosa-look-sadomaso que se levanta de su silla, se dirige hacia el armario que estaba a su lado y toma dos guantes blancos de latex.

-PLAC! PLAC! - sonó el plástico al momento de pegar en la piel de sus manos


Sacó una bata blanca y se la puso.


-Quítate el saco y vé al cuarto del fondo- me dijo mientras se recogía su pelo cenizo y medio crespo.


Y es justamente en este punto de la historia donde mi mente hizo home-run y salió totalmente de la realidad en una partícula de segundo. Lejos lejos, mi mente encontró un agujero de gusano y voló a otras dimensiones.

¿Qué pensé?

Lo normal sería suponer que me imaginé en la típica escena de peli porno ambientada en una comisaría; con la poli-sexosa-look-sadomaso y un inocente ciudadano -yo, en ese papel- que es ultrajado y despojado de su inocencia en pleno cuarto de interrogatorios, frente al espejote.

Solo que, ni eso pensé, ni mucho menos eso pasó...

Mi cabeza se fue por otro camino; me recordé de mis amigos colombianos cuando platican sus no muy buenas experiencias en los aeropuertos gringos, donde los de migración los han llevado en varias ocasiones, a una revisión in profundis -sobra decir que la revisión era de verdad profundis profundis-.

Así que pensé que sería mi primera visita al proctólogo -en este caso una poli-sexosa-look-sadomaso-; la pérdida de mi inocencia, la apertura de mi caja de pandora trasera buscando cocaína, peyote, mosh o cualquier otro producto importable e ilegal latinoamericano.

-Clap! Clap!- Sonaron sus tacones que golpearon el azulejo blanco cuando me dice levantando la voz:


-Aquí está la tinta, deje sus huellas dactilares en esta hoja-

Y ahí es el fin de la historia; la bata blanca y los guantes de látex, eran un simple procedimiento obligatorio de i poliziotti para tomar las huellas -aunque no me queda muy clara la razón, y tampoco quise preguntar-.

Y es con este tipo de cosas es cuando pienso:


-Pinchi mente-Pinchi mente-Pinchi mente...


-Pinchi educación católica-flagelativa...


-Pinchi poli-sexosa-look-sadomaso que hace pensar cosas que no son...




4 comentarios:

Marciana Telechobi dijo...

jajajajaja me cai que esas cosas solo le pasan a uste... siga contandonos mas sobre sus patovaenturas en roma...

lo extrañamos mijo, lo extrañamos!!

Violetta dijo...

No sé si mi mente es la cochina o la cochina soy yo, pero hubiera jurado que el final de tu historia sería estilo peli erótica con la poli-sexosa-look-sadomaso a la que por cierto me imaginé con gafas oscuras y labios ultra rojos, encima de ti -el pobre e inocente ciudadano- y ella obvio al final de la escena - después de haber recorrido con su jugueteo sexual cada uno de los rincones de la habitación- terminara perfectamente peinada, con sus labios aún rojos, sus tacones y su ropa de encaje en el lugar donde deben de ir, sellando tu permiso de residencia.

LuisC-H dijo...

jajaja... encima de mi la poli.. seria textualmente tener el peso de la ley encima no??...
Del sello de mi permiso seguro en vez de estampar "Questura di Roma" hubiera estampado su nipple.. jaja... no... Nanö, creo que estas tomando mas la imagen de una actriz porno vestida de poli... no, esta realmente tenia el tipo de poli, vaya 0 glam, solo lo sexosón, con ropa intima comprada en el parralito pero mas bien lo que la hacia afrodisiacona -ademas del pantalon pegado-pegado-pegado, era lo rudo...

Violetta dijo...

Conste que el principio de mi comentario decía: "No sé si mi mente es la cochina o la cochina soy yo"
Yo creo que se vería mas guarro si la poli-sexosa-look-sadomaso sella el prermiso con un beso con su labial rojo pasión.